La sonrisa etrusca

Una de las novelas que permanecen en mi estantería con gran cariño es La Sonrisa etrusca del escritor José Luis Sampedro. Otras novelas suyas también ocupan un hueco junto con esta novela, pero La sonrisa etrusca además ocupa un hueco en mi corazón.
La historia puede parecer sencilla, un antiguo partisano calabrés, Salvatore Roncones, sale de su pequeño pueblo y va a vivir a la ciudad con su hijo, su nuera y su nieto mientras recibe un tratamiento por el cáncer que padece.

Portada del libro La sonrisa etrusca de José Luis Sampedro

Salvatore es un anciano de carácter y bastante gruñón que en principio no facilita la convivencia con quejas continuas y enfados continuos. Sabe que está llegando su final, pero no busca ni dar pena ni la compasión, sólo quiere continuar con su amargo carácter y su vida delimitada emocional y conscientemente. ¿O más bien es por un miedo a que otras personas puedan traspasar el límite emocional que él ha construido?
Poco a poco descubrirá en su nieto, Bruno, la oportunidad de volver a sonreír cuando menos lo esperaba, cuando está en un período final de su vida debido al cáncer terminal que padece. Con la vitalidad, el cariño, el optimismo, la inocencia y la bondad que aporta Bruno a su vida vemos a un Salvatore con fortaleza que se enfrenta a la enfermedad y a la muerte, a un Salvatore que evoluciona y madura emocionalmente, que empieza a mostrar sentimientos y a comportarse de forma diferente con las personas que lo rodean.
A priori puede considerarse un libro con una sinopsis típica y una novela “facilona”, pero en sus páginas descubriremos el amor y la relación que se llega a establecer entre un abuelo y un nieto, mediante un lenguaje sencillo y cercano, o como el propio Sampedro reconoce una novela con “Sinceridad y fuerza directa de los sentimientos”.
Todos los que hemos tenido un abuelo cercano sabemos cómo es esa relación, lo que enriquece a ambas generaciones y el vínculo tan estrecho y fuerte que se establece.

…Mi querido nonno (abuelo)…

La sonrisa etrusca fue publicada en 1985 y en el año 2011 se estrenó una adaptación teatral en el Palacio de Festivales de Santander realizada por Juan Pablo Heras que ha podido contar con la colaboración del propio autor de la novela, José Luis Sampredo. Dirigida por José Carlos Plaza e interpretada por Héctor Alterio y Julieta Serrano.

Aquí podemos leer un par de críticas a esta adaptación teatral:

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