Los renglones torcidos de Dios

En plena adolescencia descubrí Los renglones torcidos de Dios en casa y decidí leerlo, quizás mi madre me lo aconsejó, quizás mi subconsciente hizo que me fijara en él. Lo primero que me atrajo fue el título, mezclar a Dios con renglones torcidos no me parecía nada ortodoxo y no sabía que me podía encontrar en la lectura de algo así. Por ello empecé a leerlo y me enganchó.
La protagonista, Alice Gould, ingresa en un hospital psiquiátrico. Cree ser una investigadora privada encargada de resolver un asesinato. Su extrema inteligencia y su actitud aparentemente normal confunden a los médicos hasta el punto de no saber si fue ingresada injustamente o en realidad padece un grave y peligroso trastorno psicológico.
Para escribir este libro, Torcuato Luca de Tena decidió internarse como un enfermo más y así poder conocer de primera mano la realidad de las personas con enfermedades mentales. Fue testigo de toda clase de personajes, con diferentes patologías que aparecen plasmadas en los personajes de su libro y aporta una gran calidad documental. El autor está preocupado porque entendamos las diferencias entre diferentes enfermedades mentales, no todas son iguales, no podemos «clasificar» de la misma manera a todas. La sensibilidad, el cariño y la delicadeza son fundamentales en el tratamientos de las personas que tienen enfermedades mentales.
Siendo un libro de 1979 sigue siendo atractivo por la historia y la ambigüedad que logra confundir al lector. La frágil línea entre la cordura y el delirio se encuentra muy difuminada, lo que lleva a reflexionar sobre la mente y la inteligencia.
Torcuato Luca de Tena fue un destacado periodista y escritor que cultivo fundamentalmente poesía y novela pero que también el ensayo histórico y el cuento. Recibió numerosos premios entre ellos el Nacional de Narrativa Española en 1962, y el Planeta en 1961.

En los siguientes blog podéis leer otras dos buenas y recomendables críticas sobre la novela:

En México se realizó una versión cinematográfica estrenada en 1983 dirigida por Tulio Demicheli  que contó con la colaboración del autor en la realización del guión:

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